„No
tememos a la muerte, tememos que nadie note nuestra ausencia; que
desaparezcamos sin dejar rastro.“
T. S. Eliot
T. S. Eliot
Tú
y yo nos lanzamos a la vida con la alegría de la inocencia, con la
decisión que da el deseo enamorado. Nadamos los mil mares de la
felicidad. Encontramos en la vida el paraíso perdido, el alfa y el
omega de los sueños. Recorrimos el mundo, nadamos sus ríos y mares,
escalamos montañas y páramos, bailamos con la mirada de los colores
de la juventud. Compartimos la inocencia, el amor y el destino en
tantas noches caribes, asoleándonos en las playas mediterráneas,
caminando a orillas del Báltico y frente al océano Pacífico
dormimos en los sueños
del otro. Nos amamos. Fuimos uno en brazos de la vida. Soñamos la
vida que queríamos y ella nos quiso tal como éramos.
Tú
y yo nos lanzamos a la vida y conocimos que
detrás
de todo infierno había un cielo. Y que detrás de todo deseo
florecía la vida.
Hoy,
en medio de la soledad y la ausencia, la vida está a punto de
lanzarme al interminable abismo de la nada.
Pero
cuando ya nada de nada, ni nadie me nombre, en los recuerdos de una
mujer -tú que sigues amándome- seré la palabra enamorada, la
infinita risa, la caricia interminable.
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