sábado, 16 de mayo de 2015

Tú y yo, y la vida



No tememos a la muerte, tememos que nadie note nuestra ausencia; que desaparezcamos sin dejar rastro.“
T. S. Eliot


Tú y yo nos lanzamos a la vida con la alegría de la inocencia, con la decisión que da el deseo enamorado. Nadamos los mil mares de la felicidad. Encontramos en la vida el paraíso perdido, el alfa y el omega de los sueños. Recorrimos el mundo, nadamos sus ríos y mares, escalamos montañas y páramos, bailamos con la mirada de los colores de la juventud. Compartimos la inocencia, el amor y el destino en tantas noches caribes, asoleándonos en las playas mediterráneas, caminando a orillas del Báltico y frente al océano Pacífico dormimos en los sueños del otro. Nos amamos. Fuimos uno en brazos de la vida. Soñamos la vida que queríamos y ella nos quiso tal como éramos.

Tú y yo nos lanzamos a la vida y conocimos que
detrás de todo infierno había un cielo. Y que detrás de todo deseo florecía la vida.

Hoy, en medio de la soledad y la ausencia, la vida está a punto de lanzarme al interminable abismo de la nada.

Pero cuando ya nada de nada, ni nadie me nombre, en los recuerdos de una mujer -tú que sigues amándome- seré la palabra enamorada, la infinita risa, la caricia interminable.

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