domingo, 12 de julio de 2015

Soledad enamorada


Yo era feliz
jugando a mil cosas
en esa soledad
que venía de atrás,
de esos otros que como yo  
soñaron el mundo
antes de que yo fuera 
un niño maravillado de la vida
corriendo por los campos cubiertos
de dientes de león.
Pasó el tiempo y la soledad
me abrió los ojos
a la mirada de ella.
La infinita mujer
de ojos expectantes
que me miraba
desde el amor 
y que yo ya intuía en mí.
Le respondí con besos
sus miradas,
la colmé de posibilidades,
de recuerdos para sus suspiros.
La soledad
que era solo mía
se llenó de su universo.
Descubrí la dicha de no estar solo,
de soñar entre dos,
de saber que la eternidad
está siempre en las estrellas
de una mirada enamorada.
Pero el amor en que me miraba
era un espejismo,
un reflejo de mi soledad.
No había ella,
no había mirada,
solo yo:
yo y mi soledad
jugando a no estar solos...

viernes, 10 de julio de 2015

Esa que fue mi vida


Entre el ayer
y el mañana,
entre un beso
o un silencio,
frente a una mirada
o la indifencia,
entre el día
y la noche,
entre el recuerdo
y el olvido
aún vive esa
que fue mi vida.

lunes, 6 de julio de 2015

Cuando me vaya

Cuando me vaya,
cuando mis sueños 
no amanezcan más en tus  sueños,
cuando no pueda quedarme
a tu lado si estás triste,
cuando no cante contigo
el amor que nos une,
cuando ya todo sea nada
y nada nos quede a los dos,
cuando me vaya
y ya no haya un regreso,
no morirá ese yo
que tú soñabas, sino
que seguirá viviendo
en tu memoria.
Pero yo sin ti
habré dejado de ser 
para siempre. 

domingo, 5 de julio de 2015

La vejez

Así pues esto es la vejez:
un montón de recuerdos
desparramados en el ayer.
Dolores que no cesan
y que se callan.
Unas ganas locas
de quedarse sentado
mirando un mar que no se volverá a nadar.
Besos y miradas
congeladas en la piel.
Gritos que vienen de lejos
y que erizan las tardes.
Una insatisfacción,
un desasosiego,
un morir de ganas de seguir siendo
y al mismo tiempo desear no ser.
Mirarse al espejo
y ver que se es otro,
otro que nos conoce de memoria.
Acercarse al abismo
con los ojos del miedo
abiertos de par en par.
Cerrar los ojos
para soñar que esto
no nos está pasando a nosotros.
Escribir como única forma
de no morir del todo.
Y sonreír, siempre sonreír
negando el pavor de los días contados.
Así que esto fue la vida
y ya no recuerdo para qué fui feliz.