domingo, 5 de julio de 2015

La vejez

Así pues esto es la vejez:
un montón de recuerdos
desparramados en el ayer.
Dolores que no cesan
y que se callan.
Unas ganas locas
de quedarse sentado
mirando un mar que no se volverá a nadar.
Besos y miradas
congeladas en la piel.
Gritos que vienen de lejos
y que erizan las tardes.
Una insatisfacción,
un desasosiego,
un morir de ganas de seguir siendo
y al mismo tiempo desear no ser.
Mirarse al espejo
y ver que se es otro,
otro que nos conoce de memoria.
Acercarse al abismo
con los ojos del miedo
abiertos de par en par.
Cerrar los ojos
para soñar que esto
no nos está pasando a nosotros.
Escribir como única forma
de no morir del todo.
Y sonreír, siempre sonreír
negando el pavor de los días contados.
Así que esto fue la vida
y ya no recuerdo para qué fui feliz. 

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