Ni
en el Caribe
ni
en el Pacífico,
ni
a orillas del Guadalquivir,
tampoco
al borde del Garda
ni
asomado al Cantábrico
encontré
el amor.
Perseguí
la felicidad
y
navegué muchos mares
en
su busca
sin
encontrar jamás un puerto seguro.
Ahora
soy un náufrago
que
nada en mares de soledad,
en
antiguos besos, en ausencias,
en
lejanas presencias,
en
distancias y en miradas que no olvido.
Mi
vida entera busqué el amor,
pero
tú no eras para mí.
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