Huele a durazno
y en su mirada caben las estrellas
del firmamento.
Me mira
como si no le cupiera la felicidad
en el corazón.
Ella es el paraíso de mis sueños.
Se enamoró
de mí un día en que detuvo el universo
para mirarme
y desde entonces
mis sueños
se despiertan en sus sueños.
Ella es mi verano eterno.
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