Decir
adiós
es dejar que ese amor
que
no ha de volver
se convierta
en ausencia, en tristeza
que nos desdibuja.
en ausencia, en tristeza
que nos desdibuja.
Decir
adiós
es
lanzarse desesperado
a
otros sueños,
a
otros cuerpos
en
busca de un nuevo cauce
para el amor
para el amor
que
aún nos desborda.
Decir
adiós
es despertar
es despertar
y
saberse solo,
inmensamente
solo
en medio de la humanidad.
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