martes, 9 de junio de 2015

El fugaz tiempo

Saber que ciertos ayeres no volverán
-esos que llevaban su risa,
que me llenaban de besos,
esos que dejaban su nombre
por todo mi cuerpo-;
saber que nada vuelve,
que somos pasajeros,
que no somos dueños de nada,
ni de nosotros mismos,
que los sueños se pierden en el silencio,
que los recuerdos
ya no son lo que una vez fueron,
cubren mis días de una vaga melancolía,
de atardecer irremediable.

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