Para ella que llegó en la primavera
Abarcas mis días y mis noches.
Abarcas cualquier duda o certeza que tengo.
La mirada detenida en la primavera también la abarcas.
El silencio que invade la habitación
donde me sueño lo abarcas.
Abarcas mis deseos y mis tristezas.
Todo lo abarcas.
Todo se vuelve tuyo si lo pienso. Me abarcas.
Me abarcas.
Tú me abarcas.
No lo sabes, pero me abarcas.
Hasta dormido
cuando regreso de la vida,
el cielo y el infierno mío
lo abarcas.
Abarcas tanto y tanto de lo que soy
espera para que lo abarques,
que sé que abarcar
es otra manera de amar.
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